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Nuestra Historia

Siempre me ha gustado vender.
Pero no por vender… sino por lo que sucede cuando alguien encuentra algo que realmente le encanta.

Soy Catalina Salgado Vélez, y entendí muy pronto que la moda no es solo lo que llevas puesto, sino cómo te hace sentir: la seguridad al caminar, la comodidad en un día largo, ese detalle que transforma por completo un look… y también tu actitud.

Hace más de 10 años nació Dulcinea.
No como una idea pasajera, sino como una convicción: crear zapatos que realmente acompañen la vida real de las mujeres.


Desde entonces, cada par ha sido hecho a mano por manos expertas, cuidando cada detalle, cada costura, cada acabado. Porque creemos en lo bien hecho, en la calidad que se siente desde el primer uso y en piezas que duran, que evolucionan contigo.


Creamos para mujeres que viven con intención, que se mueven, que tienen días intensos y planes inesperados, pero que siempre quieren verse bien sin esfuerzo.

Porque al final, no se trata solo de zapatos. Se trata de cómo decides caminar tu vida.

Dulcinea es la mezcla entre tradición y estilo.
Entre diseño y comodidad.
Entre lo que se ve bien…
y lo que se siente aún mejor.
Dulcinea es la mezcla entre tradición y estilo.
Entre diseño y comodidad.
Entre lo que se ve bien…
y lo que se siente aún mejor.
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Entre diseño y comodidad.
Entre lo que se ve bien…
y lo que se siente aún mejor.
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Entre diseño y comodidad.
Entre lo que se ve bien…
y lo que se siente aún mejor.
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Entre lo que se ve bien…
y lo que se siente aún mejor.
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Entre diseño y comodidad.
Entre lo que se ve bien…
y lo que se siente aún mejor.
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y lo que se siente aún mejor.
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y lo que se siente aún mejor.
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y lo que se siente aún mejor.
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y lo que se siente aún mejor.
Dulcinea es la mezcla entre tradición y estilo.
Entre diseño y comodidad.
Entre lo que se ve bien…
y lo que se siente aún mejor.
Dulcinea es la mezcla entre tradición y estilo.
Entre diseño y comodidad.
Entre lo que se ve bien…
y lo que se siente aún mejor.
Emilio

Emilio es quien le da alma a cada par. Como solador en Dulcinea, no solo une la suela al zapato: sella una historia. Con manos expertas y mirada paciente, asegura que cada paso tenga firmeza, que cada camino se sienta confiable y que la belleza también sea duradera. En su trabajo hay precisión, pero también cariño; porque Emilio sabe que no está pegando piezas, está acompañando momentos, rutas, días importantes… está dejando huella en cada paso que alguien dará.

Julian

Julián es una pieza clave en la fábrica de Dulcinea. Es quien se encarga de cortar las suelas con precisión, asegurando que cada par tenga una base perfecta desde el inicio. Además, acompaña y supervisa el trabajo de los artesanos, cuidando que cada detalle se haga bien y mantenga la calidad que nos representa. Su trabajo combina técnica, experiencia y ojo para el detalle, haciendo que cada zapato empiece con el estándar correcto y termine siendo un producto en el que se puede confiar.

Lili

Lili es quien le da el toque final a cada par en Dulcinea. En sus manos, el zapato se transforma en una pieza lista para salir al mundo: revisa, ajusta y perfecciona cada detalle con una atención que va más allá de lo evidente. Es quien asegura que todo esté en su lugar, que la calidad se sienta y se vea, y que cada par cumpla con el estándar que nos define. Su trabajo es ese cierre invisible pero esencial, donde todo cobra sentido y cada zapato queda listo para acompañar nuevas historias.

Jorge

Jorge es quien le da forma al zapato desde el inicio. Como guarnecedor en Dulcinea, une cada pieza del corte con precisión y experiencia, asegurando que todo encaje como debe ser. En sus manos, el diseño deja de ser idea y empieza a tomar estructura, cuidando cada costura y cada unión. Su trabajo es clave para que el zapato no solo se vea bien, sino que tenga la base correcta para durar y sentirse cómodo desde el primer uso.

Mauricio

Mauricio es quien da el primer paso en cada zapato de Dulcinea. Como cortador, selecciona y corta cada pieza con precisión, respetando la forma y aprovechando al máximo los materiales. De su trabajo depende que todo encaje como debe ser más adelante, por eso cuida cada trazo y cada corte con atención y experiencia. Es un proceso silencioso pero clave: ahí donde empieza la calidad de cada par.

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